"Nadie negó nunca el derecho a la existencia del Estado Palestino, desde la primera resolución de la ONU en 1947 y aún antes. Ya en 1933, los propios árabes rechazaron toda negociación sobre el territorio. El peor enemigo que tuvo el pueblo palestino fueron sus propios dirigentes: pudieron haber tenido su Estado en muchas oportunidades pero no lo lograron porque no estuvieron a la altura de esas circunstancias", aseveró el periodista libanés George Chaya.

El analista internacional disertó anoche en la Kehilá sobre la situación en Oriente Medio, atravesados por escenarios indefinidos. En una visita a LA GACETA, rechazó que se hayan producido revoluciones democráticas duraderas en Egipto, Túnez y Libia, y reclamó la destitución urgente del sirio, Bashar al Assad. "La mención de una primavera árabe es sólo eso, algo estacional. Seguramente vendrá un otoño cruel de muerte y destrucción. En el mundo árabe las cosas siempre estuvieron mal, pero aún pueden estar peor", sostuvo en una entrevista con LA GACETA, que se desarrolló como sigue.

- Augura un futuro pesimista.

- Hubo revueltas importantes que depusieron a varios dictadores tradicionales, pero en el mediano plazo se definirá si la puja por el nuevo poder la ganan los secularistas o los islamitas. Creo que habrá más islamismo, menos democracia y menos libertad.

- ¿La comunidad internacional debe actuar en Siria?

- En Siria se habla ya de 3.000 muertos, pero se debe duplicar o triplicar esa cifra para dar con el número real, porque hay una represión descarnada. Es un régimen que favorece y financia al terrorismo, junto con Irán, con tráfico de drogas, de armas y de terroristas por el territorio, a los que incluso entrena. Por ellos existen Hamas, Hezbollah y la Yihad Palestina, a las que hay que neutralizar. Assad debe caer; sólo falta voluntad política de Occidente y que se aleje de la cobardía intelectual de haber creído que era un líder equilibrado, que garantizaba la seguridad fronteriza, como creyeron también algunos comandantes israelíes. El problema no es quién puede reemplazarlo.

- Aunque no prospere el pedido de pleno reconocimiento palestino a su Estado, genera una gran presión internacional. Hasta Arabia Saudita, máximo representante en la región de EEUU, lo respalda.

- Seguramente Estados Unidos va a vetar el pedido y van a solicitar ser reconocidos en la Asamblea de la ONU como un Estado no pleno. Pero será una victoria pírrica porque no generará mejora al pueblo palestino; sólo exacerbará el conflicto. Es cierto que, cualquiera sea el resultado, se lo leerá como una derrota de la diplomacia israelí y de Barack Obama, porque todo lo que está haciendo en la región, lo hace mal, al igual que los británicos y los franceses.

- ¿Puede resolverse la situación entre palestinos e israelíes?

- Los dos pueblos están hartos de la guerra, no quieren más violencia. La salida no pasa por una declaración unilateral o por una resolución de Naciones Unidas, sino por negociaciones directas bilaterales. La conducción palestina está fracturada, entre Hamas en Gaza y Al Fatah en Ramallah. La euforia con que recibieron a Mahmud Abbas se va a diluir muy rápido, porque no están unidos. Todo esto sólo abre la puerta a la violencia, a una tercera intifada. Creo en la necesidad y en el derecho de la creación del Estado Palestino, con fronteras seguras y el reconocimiento del Estado judío. Si no ocurre, cualquier intento va a fracasar. Si se desarman las organizaciones terroristas, habrá paz; si lo hace Israel, no durará 72 horas.

- ¿Cómo se paran los Gobiernos de América latina ante estos escenarios complejos?

- Hay un desconocimiento muy grande. Creo en la buena voluntad de los Gobiernos, más que en la mala fe, pero no conocen de la idiosincrasia y la cultura árabe.

- ¿Cuál es su mayor preocupación al respecto?

- Ha habido una influencia manifiesta y muy peligrosa de Irán en la región en la última década, a partir de la asunción de Hugo Chávez en Venezuela. Se montó una base desde donde se extendió una ideología maximalista totalitaria vinculada con el islamismo yihadista radical, con postulados violentos y xenófobos. Está reproduciéndose en Bolivia, en Nicaragua, en la localidad de Chuy (Uruguay), ni hablar en la triple frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil. Acá se produjeron en 1992 y en 1994 los atentados más graves fuera de Oriente Medio, pero no rompieron relaciones con Irán (ver "Errores argentinos").

- ¿Brasil es un actor clave en la política internacional con Irán?

- Quien más se acercó a Irán fue Lula; en cambio, Dilma Rousseff marcó distancia. Es un error creer que acercándose y dialogando con Teherán se obtienen reformas.

- ¿Es el fanatismo religioso lo que lleva al odio?

- Todo fanático conspira contra la convivencia; es una enfermedad que anula el pensar. En el mundo árabe ha prevalecido generando tragedias. Los ortodoxos judíos tienen una posición diferente; no van armados porque tengan ganas.

- ¿Turquía crece como actor estratégico regional clave?

- Hay un neoimperialismo turco, y busca una posición de fuerza en la región. El presidente, Abdullah Gül, y el primer ministro, Recep Erdogan, se dicen islamitas, que es una ideología perversa, nociva, que envenena las sociedades seculares y genera violencia. Rompió sus buenas relaciones con Israel.